miércoles, 16 de diciembre de 2009

Cruza el Atlántico el primer robot submarino



Tras 225 días de travesía, el Caballero Escarlata, como así se llama el robot planeador submarino, llegó a las costas gallegas procedente de los EEUU. La misión de este artefacto es investigar el papel del mar en el cambio climático. Para ello, ha ido recogiendo datos del océano, como la densidad del agua, la salinidad y la temperatura.

El robot submarino es un proyecto pionero impulsado por los científicos de la Universidad estadounidense de Rutgers (Nueva Jersey), y cuenta con la colaboración del Gobierno de España y la Universidad de Las Palmas.
La novedad reside en que el robot no utiliza ningún tipo de energía contaminante, sino que se ayuda de las corrientes submarinas y de baterías, por lo que seguramente se recurra a él para numerosos estudios oceanográficos. Incluso se habla de que podría ser un nuevo sistema de transporte marítimo.
Gracias a este robot, podrá conocerse cuál es el papel de los océanos en el cambio climático, ya no tanto sobre si es consecuencia de la acción humana, sino para saber cuánto tiempo poseen los científicos para limitar los daños. Además, se podrán analizar las infraestructuras portuarias, a fin de hacerlas más seguras y eficientes.
El robot ya ha sido entregado a las autoridades estadounidenses, donde será expuesto en uno de los museos de la Institución Smithsonian, probablemente muy cerca del "Spirit of St. Louis", el primer avión en cruzar el Atlántico sin escalas.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Las personas invidentes tienen un cerebro diferente



El departamento de neurología de la Universidad de California en los Ángeles, ha confirmado que el cerebro de las personas invidentes es capaz de reorganizarse funcionalmente y producir cambios estructurales en el mismo, es decir, puede compensar la pérdida de recepción de señales a través de otros sentidos.
Los ciegos presentan menor volumen en las regiones visuales de su cerebro, pero no ocurre lo mismo en otras regiones cerebrales, sino todo lo contrario. Así lo explica Natasha Laporé en la revista NeuroImage. Los investigadores en cuestión han constatado este hecho en personas ciegas desde su infancia, cuando más plasticidad tiene el cerebro. Para las investigaciones, utilizaron una tecnología de captación de imágenes cerebrales llamada morfometría, basada en tensores que permiten detectar cambios muy sutiles en el volumen del cerebro.
Se ha descubierto que los lóbulos frontales, sustrato anatómico para las funciones ejecutivas (como memoria de trabajo, planificación, flexibilidad, monitorización e inhibición de conductas), son anormalmente grandes, por lo que favorecen la aparición de otras capacidades en personas invidentes. Ya en los años 90 se pudo llegar a la conclusión de que los ciegos pueden compensar su falta de visión desarrollando una mayor habilidad en los sentidos intactos. Pero ha sido la tecnología comentada la que ha podido comprobar la capacidad del cerebro de reorganizarse tras una pérdida sensorial.